Es con gusto, alegría, regocijo, dicha, y felicidad, que les comparto lo siguiente:
Tras angustiosos meses de llorar sangre, de transcribir artículos con los dedos ateridos de frío, de ir hasta el fin del mundo a buscar fuentes especializadas, de innumerables crisis y ataques de pánico, podemos anunciar que ha quedado concluido nuestro Trabajo Final.
Es una belleza: tiene su portada, su Carta de Autoría, introducción, aparato crítico, conclusiones, y más de 80 hojas de nuestras transcripciones de artículos. El engargolado es divino, y el trabajo en conjunto es un pequeño paquetito de hermosura. Estoy muy orgullosa.
Apenas fui a imprimirlo ayer, y por poco no lo consigo. No tenía idea de que la papelería a la que pensaba ir cerraba a las 14:00, y de puro milagro fui a las 12:30; originalmente pensaba ir hasta más tarde... ¿Se imaginan? Anden a encontrar una papelería abierta en domingo que no sean los careros de Lumen u Office Max. No creo que mi pobre corazoncito hubiese podido soportarlo, no después de tanta angustia con este trabajo.
Lo bueno es que todo salió bien, y este bebé está listo para entregarse mañana, justo antes de nuestro parcial. Parcial que, por cierto, se pinta para estar intenso. Ya he estudiado un poco, y seguiré dándole hasta entrada la noche. Esperemos que todo salga bien.
A ver si mañana les puedo traer una foto del momento en que entreguemos el trabajo a Íñigo (por favor, califíquelo con mucho amor). No sé cuándo podremos saber cómo nos fue, pero pongan todos sus santos de cabeza por que obtengamos una calificación digna. Mi alma sólo podrá encontrar descanso absoluto hasta mañana, con el trabajo entregado y el parcial resuelto. Será una noche pesada, pero después de eso volverá la paz. Si gustan acompañarme por una torta de chilaquiles para la celebración, bienvenidísimos.
En fin, por ahora es todo. Sólo quería compartirles las buenas nuevas. Lo demás ya está de Dios.
Saluditos. Amor <3
Michelle

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